Cuando los ladros perran ediciones
colaboran en este nº 1:
cuando cortaron el árbol
que habría de guardarte luego,
tañeron con un hacha las campanas
y se adelantó en todas las ramas el invierno.
vueltos los ojos al primer umbral,
como siguiendo el cabo de un cabello,
sobre una lengua de sal cristalizada
te fuiste resbalando hacia el comienzo.
y quedó el horizonte sin el árbol
y yo quedé sin ti en este desierto.
