sábado, 14 de agosto de 2010

cada 500 años


2 comentarios:

Anónimo dijo...

hermosa erupción de creatividad, señor lillo. me ha encantado ese en que la muerte le pide un coñac al hijo de jonás, que es un monaguillo que saca a su padre del infierno estomacal de la ballena para arrojarlo a las infinitas llamas de la hostelería. o algo así... muy veraniego, conmovedor...

besos palmesanos.

el rubencio dijo...

Seguro que es este precioso chaleco el que acalora en el chumberal. Me sHumo a la calorina.

salhumos.