viernes, 30 de diciembre de 2011

si fuiste a buscar donde los tres zapatos de escama de sargo
era imposible que hallaras ni cuerpo, ni sed, ni esperanza,
que la luna rodaba por un cielo de gules como un sable sin sombra
y aquella ventana ya no era la mía.
no mientas, dicente cantante querido,
¿qué fue que pediste que no te fue dado?
la nomenclatura de los nudos no recoge aquel
con el que me até de las voces que me reclamaban,
todas nacidas de mi propia cabeza, imitando la tuya.
tú me pediste que no te olvidara y aquí te recuerdo
donde las antiguas vías pecuarias
hacen saltar por los aires los nuevos prosarios de insomnolencia.

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